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VIVIR ES PELIGROSO- Selva Casal

Selva Casal
Vivir es Peligroso
Libros de Tierra Firme, colección de poesía "Todos bailan".
Buenos Aires, 2001, 65 p.

Como la lluvia llama a las ranas pequeñas

tengo miedo tengo noche
todas las generaciones pasaron por mí
todas las especies
ya pasaron los que aún no nacieron
ya pasaron los amores los odios
los que ríen inauditamente
los que muerden manzanas los que lloran
déjanos resucitar un día
tócanos como el amanecer toca la tierra
y los dragones verdes que está entre las hojas
llámanos
como la lluvia llama a las ranas pequeñas en el bosque
a los saltamontes de ojos taciturnos
sé como la magnolia que un día sostuve entre mis manos
sin saber que ella era yo misma
te estoy hablando de la vida
porque sí me hubieses conocido me hubieras amado
amándome está la hormiga esquiva en su secreto
amándome está el tigre de ojos dorados
y la luciérnaga.

Como dice muy bien en su presentación Lea Fletcher: "Hace unas décadas campeaban en América Latina tres poetas ineludibles: Gabriela Mistral, (Chile), Alfonsina Storni (Argentina) y Juana de Ibarbourou (Uruguay).

Hoy, en esos tres países, aparece una lumoinosa constelación en la escritura poética de mujeres, cada autora con inconfundible luz (y vos) propia de todas ellas con una marca particular en el espacio de habla hispana".
Vivir es peligroso , donde la autora se enfrenta, sin vacilar, pero también sin pesismismo, contra el tema de la vida y la muerte.
Como en cada poema que leemos se desprende una vitalidad que estremece,y si bien funcionan como independientes, existe una correlación temática ineludible, una cierta fatalidad, el miedo, el amor, las cosas de la naturaleza, lo cotidiano. Estamos frente a la creación de un mundo propio, subjetivo que se proyecta universalmente en los grandes temas de la poesía
universal.

Casa como de guerra

Casa como de guerra
de desazón y asombro
sí llegas y es de noche
no hay casa no hay vivienda
las viviendas se visten de estupores y matan
y me paré en la tierra y el estiércol
sobre los muertos me paré
pero tampoco ésa era mi tierra
pero tampoco ésa era mi casa.


Con una autonomía formal, muy bien lograda, por cierto, Selva Casal globaliza situaciones, el sistema significante se amplía, como un gran grito en el silencio del mundo ante el problema del "ser", o el simple hecho de vivir en el mismo cada vez más complejo e inhumano.De ahí lo peligroso de vivir, lo absurdo se desprende a medida que avanzamos, y la realidad aflora en cada estrofa desgarradora.

Todos los muertos fueron niños

Antes que como astros las cabezas caigan
y rueden
lloremos por los animales que hemos matado
los hombres que hemos asesinado
los amores que hemos crucificado para nada
los viajes que no hicimos
sin olvidar
que todos los muertos fueron niños
todos los hombres.

Brillantes imágenes, una particular intuición para comunicar su mundo hacen de este libro una lectura ineludible.
Olver Gilberto De León.

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