Mostrando entradas con la etiqueta Especial Vallejo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Especial Vallejo. Mostrar todas las entradas

domingo

"ESCALAS MELOGRAFIADAS" - César Vallejo

César Vallejo
ESCALAS MELOGRAFIADAS
*
(Nueva versión establecida por Claude Couffon, según manuscrito inédito del autor). UNSA, (Universidad Nacional de San Agustín Arequipa), Perú, 1994. César Vallejo (Santiago de Chuco, La Libertad,1892 -Paris,1938) es, sin duda, uno de los poetas más importantes de este agitado siglo XX. Tras la publicación en Lima de: Los Heraldos Negros (1918), y Trilce (1922); un puñados de cuentos reunidos bajo el título de Escalas Melografiadas y una novela corta: Fabla Salvaje (1923), Vallejo viajó a Europa y se estableció en la capital francesa, donde prosigue una obra literaria que si bien tiene en Poemas Humanos y España aparta de mi este cáliz (publicados póstumamente sus cimas más altas, incluye también notables incursiones en la narrativa, el teatro, la crónica periodística y la reflexión estética y política). A este período corresponde, precisamente, la corección de Escalas Melografiadas, que ahora se publica por primera vez en esta nueva y definitiva versión. El poeta e hispanista francés Claude Couffon, catedrático de la Sorbona, poseedor del único ejemplar corregido por Vallejo de Escalas Melografiadas, y cuidadoso investigador del mismo, no sólo ha contribuído significativamente al conocimiento de la literatura hispanoamericana en el mundo francófono con una excepcional labor de traductor, (Ver en el BLOG - Antholgies de poésies - Editions Patiño), ha traducido, entre otros, a todos los escritores en lengua española ganadores del Nobel, como Gabriel García Márquez, sino que ha publicado también importantes estudios sobre figuras claves de nuestras letras. Cabe señalar, entre ellos, su revelador Granada y García Lorca, (Buenos Aires,1962) y otros trabajos críticos y biográficos dedicados a Miguel Ángel Asturias, Nicolás Guillén y Rafael Alberti.

Según Claude Couffon, "es probable que Rolland-Simon le pidiera a Vallejo un ejemplar de Escalas Melografiadas con la intención de traducir todo el libro o algunos de los textos, como lo prueban los apuntes hechos con lápiz para traducir o esclarecer en francés ciertos términos de Muro Antártico y Alféizar. Vallejo le prestaría el único ejemplar que sin duda poseía y en el que había hecho correcciones proyectando una reedición definitiva. El poeta murió el 15 de abril de 1938 sin tiempo ni oportunidad para recuperar su ejemplar y editarlo en su nueva versión.

Durante la ocupación alemana de Francia, Rolland-Simon, miembro de la Resistencia, refugiado en el sur del país, en Toulon, envió, a su hermana Alice, que vivía entonces en el Jura, sus papeles personales entre los cuales se encontraba el libro de Vallejo. El 24 de agosto de 1944, mientras celebraba en su casa, con unos amigos, la liberación de Toulón efectuada por las tropas francesas, Rolland-Simón murió herido por las balas disparadas desde un carro de combate alemán que había regresado sorpresivamente a la cuidad. Y el ejemplar de de Escalas Melografiadas quedó olvidado durante decenios hasta cierto día del año pasado (1993) en que Alice Gascar lo volvió a descubrir y me lo regaló, conocedora ella de mi particular interés por el estudio del tema vallejiano."
C.C.

Nota del BLOG. Hemos elegido algunos textos que pertenecen a la primera parte del libro, y refleja la triste reclusión de Vallejo, detenido en casa del Doctor Andrés A. Ciudad por la policía y encarcelado en Trujillo, entre el 6 de noviembre de 1920 y el 26 de febrero de 1921, según Georgette Vallejo. Lleva como título Muro Noroeste (Leer-click aqui). Los lectores podrán apreciar la versión definitiva de estos relatos, y a continuación las diferentes correcciones del poeta.

Unos de sus cuentos: CERA, fue traducido al francés, y tomado de este libro, como una curiosidad, un cuento policial, ver en el BLOG: Anthologie de la Nouvelle Noire et Policière latinoamericaine de Olver Gilberto De León. Ver también: "Les poètes latinoamericains et la Guerre Civile d'Epagne". En homenaje a los 70 años de la desaparición del poeta peruano, los lectores del BLOG, pueden leer una conferencia del crítico Danés : Ole Ostergaard, leída durante el Coloquio Internacional en 1986, (Ver Blog) y cuyo título es: "Lo inconsciente y lo político en : "España, aparta de mi este cáliz".

MURO NOROESTE - Cesar Vallejo


(Nueva versión establecida por Claude Couffon según manuscrito inédito de César Vallejo).

I
CUNEIFORMES

Muro Noroeste
Penumbra, el único compañero de prisión que me queda ya ahora, se sienta a comer ante el hueco de la ventana lateral de nuestro calabozo, donde, lo mismo que en la ventanilla enrejada que hay en la mitad superior de la puerta de entrada, se refugia y floroce la angustia anaranjada de la tarde.
Me vuelvo hacia él:

¿Ya ?

- Ya. Está usted servido - me responde sonriente.

Al mirarle el perfil de toro, destacado sobre la plegada hoja lacre de la ventana abierta, tropieza mi mirada con un araña casi aérea, como trabajada en humazo, que yace en absoluta inmovilidad sobre la madera, a medio metro de altura del testuz del hombre. El poniente lanza un largo destello bajo sobre la tranquilia tejedora, como enfocándola. Ella ha sentido, sin duda, el tibio aliento solar, estira alguna de sus extremidades con dormida perezosa lentitud, y, luego, rompe a caminar a intermitentes pasos hacia abajo, hasta detenerse al nivel de la barba del individuo, de modo tal, que, mientras éste mastica, parece que se traga la bestezuela.

Por fin termina de yantar,y, al propio tiempo, el animal flanquea corriendo hacia los goznes del mismo brazo de puerta, en el preciso momento en que ésta es entomada de golpe por el preso.

Algo ha ocurrido. Me acerco, vuelvo a abrir la puerta, examino en todo el largo de las bisagras y doy con el cuerpo de la pobre vagabunda, trizado y convertido en dispersos filamentos.
-Ha matado ustded una araña- le digo con aparente entusiasmo al hechor.
- ¿ Sí ?- me pregunta con indiferencia. Está muy bien: hay aquí un jardín zoológico terrible.

Y se pone a pasear, como si nada a lo largo de la celda extrayéndose de entre los dientes, residuos de comida que escupe en abundancia. !La justicia! Vuelve esta idea a mi mente. Yo sé que este hombre acaba de victimar a un ser anónimo pero real y viviente.

¿ No merece pues, ser juzgado por este hecho ?

¿ O no es del humano espíritu semejante resorte justicia ?

¿ Cuándo es entonces el hombre juez del hombre ?

El hombre, que ignora a qué temperatura, con qué suficiencia acaba un algo y empieza otro algo; que ignora desde qué matiz el blanco ya es blanco y hasta dónde; que no sabe ni sabrá jamás qué hora comenzamos a vivir, qué hora empezamos a morir, cuándo lloramos, cuándo reímos, dónde el sonido limita con al formaen los labios que dicen yo...., no alcanzará, no puede alcanzar a saber hasta qué grado de verdad un hecho calificado de criminal es criminal. El hombre, que ignora a qué hora el 1 acaba de ser 1 y empieza a ser 2, que hasta dentro de la exactitud matemática carce de la inaccesible plenitud de la sabiduría ¿cómo podrá nunca alcanzar a fijar el carácter delincuente de un hecho, a través de una urdimbre de motivos de destino y dentro del engranaje de fuerzas que mueven seres y cosas en frente de cosas y seres ?

La justicia no es función humana. No puede serlo. La justicia es inmanente. Ella opera tácitamente, fuera de los tribunales y de las prisiones. La justicia, ! oídlo bien, hombre de todas las latitudes ! se ejerce en subterránea armonía, al otro lado de los sentidos, de los columpios cerebrales y de toda convención humana. !Aguzad mejor el corazón !

La justicia pasa por debajo de toda superficie y detrás de todas las espaldas. Prestad más sutiles oídos y percibebiréis su paso vagoroso y único que, a poderío del amor, se plasma en dos; su paso vago e incierto, como es incierto y vago el paso del delitomismo o de lo que se llama delito por los hombres.

La justicia sólo así es infalible: cuando no ve a través de los tintóreos espejuelos de los jueces; cuando no está escrita en loscódigos; cuando no ha menester de cárceles ni guardias.

La justicia, pues, no se ejerce, no puede ejercerse por hombres, ni a los ojos de los hombres. Nadie es delincuente nunca. O todos somos delincuentes siempre
CONTINUAR: (LEER -click aqui) "Muro Dobleancho" de Cesar Valejo


sábado

MURO DOBLEANCHO - Cesar Vallejo


(Nueva versión establecida por Claude Couffon según manuscrito inédito de César Vallejo).
MURO DOBLEANCHO

Uno de mis compañeros de prisión, en esta noche calurosa, me cuenta la leyenda de su causa. Termina la abstrusa narración, se tiende sobre su sórdida tarima y tararea un yaraví.

Yo poseo ya la verdad de su conducta.

Este hombre es delincuente. A través de su máscara de inocencia, el criminal hase denunciado. Durante su jerigonza, mi alma le ha seguido, paso a paso, en la maniobra prohibida. Hemos entre ambos festinados días y noches de holganazería, enjaezada de arrogantes alcoholes, dentaduras carcajeantes, cordajes dolientes de guitarra, navajas en guardia, crápulas hasta el sudor y el hastío. Hemos disputado con la inerme compañera, que llora para que ya no beba el marido y para que trabaje y gane los centavos para los pequeños, que para ellos Dios verá. Y luego, con las entrañas resecas y ávidas de alcohol, dimos cada madrugada el salto brutal a la calle, cerrando la puerta sobre las mismas manos suplicantes de la prole gemebunda.

Yo también he sufrido con él los fugaces llamados a la dignidad y a la regeneración. He confrontado con él las dos caras de la medalla, he dudado y hasta he sentido crugir el talón que insinuaba la mediavuelta. Una mañana, tuvo pena el tabernario, pensó en ser formal y honrado, salió a buscar trabajo, luego tropezó con el amigo y de nuevo la bilis fue cortada. Al fin, la necesidad lo robar. Y ahora, por lo que arroja ya su instrucción penal, no tardará la condena.

Este hombre es un ladrón. Por eso está en prisión. Pero es también un asesino y, por este segundo crimen, la justicia social no lo castiga.

Una de aquellas noches de más crepitante embriaguez ambuló a solas por cruentas encrucijadas del arrabal. Le sale entonces al paso, de modo casual, un viejo camarada obrero que a la sazón toma honestamente su trabajo, rumbo al descanso del hogar. Mi compañero de prisión le toma por el brazo, le invita, le obliga a compartir de su aventura. El probo compañero accede, a su pesar.

De madrugada, vuelven ambos a lo largo de negros callejones.El varón sin tacha conduce muy borracho, le endereza por la cintura, le sostiene, le increpa su conducta vergonzante.

-!Anda ! Esto te gusta. Tú ya no tienes remedio.

De súbito, alguien emerge de la sombra y es la puñalada anónima. Pero han errado el blanco del ataque y la hoja alevosa no va a rajar la carne del borracho, sino la del buen trabajador.

-!Así es la suerte !- me dice. Yo me hice a un lado, felizmente. Mi compañero de prisión es, pues, también un asesino. Pero el Fiscal, naturalmente, no juzgó así al hacerse la investigación del caso.

De ahí que el asesino pueda ahora, tendido de pechos sobre su tarima, tararear tristemente un yaraví.

 
Elegant de BlogMundi