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lunes

EL CUENTO COLOMBIANO POST GARCÍA MÁRQUEZ


Introducción en español de la Antología de Cuentistas Colombianos, (Colombie a choeur ouvert), ver Blog, Antologías, publicada en 1991 en Francia, y de próxima aparición actualizada en México.

Antecedentes

El cuento en Colombia tiene indudablemente sus orígenes en los mitos y leyendas precolombinos. La tradición oral, que aún permanece en muchas comunidades colombianas, con sus juglares, cantadores y contadores, conforma el ancestro de un país cuya magia lingüística sobrepasa los esquemas de la lógica tradicional. Así, los chamanes, los brujos y los abuelos han legado en sus descendencias cuentos, historias, narraciones que en esta época siguen siendo relatados. A pesar de esta tradición, el desarrollo del cuento en Colombia tiene que estudiarse según las regiones del país. El sector norte, la costa atlántica, el Caribe colombiano, posee una cultura de exuberancia, de piratas, guerras, contrabando, magia, superstición, combinación de lenguas… población alegre, dicharachera, mamagallista. Por ello su música, su pintura, su literatura están cargadas del mágico encanto de ese entorno espacial y cultural. El llamado “realismo mágico” que Gabriel García Márquez entregó a la historia de la literatura universal, corresponde a la idiosincrasia del pueblo colombiano-caribeño. Sus obras no son gratuitas, son el reflejo (recreado) de esa oralidad de pescadores, contrabandistas, abuelas y tíos.

La zona antioqueña, el nororiente del país, llamada “paisa”, está conformada por hombres emprendedores que colonizaron gran parte del centro de Colombia. Negociantes, agricultores y en la época actual industriales y comerciantes, tienen un ancestro de oralidad que cabalga con los arrieros y con los abuelos. Es quizá el sector de Colombia cuyas tradiciones familiares y regionales son defendidas como factor determinante de la cultura. La mayor parte de la literatura del nororiente posee características amarradas a la tierra, a los pueblos y a las tradiciones que tienen mucho que ver con el legado español del honor, la honra y el trabajo.

El río Magdalena, que atraviesa de sur a norte la mayor parte del territorio colombiano, genera un tipo de cultura y literatura unida a las leyendas nacidas en el agua y recreadas por juglares y cantores. La historia del hombre que se volvió caimán, del Mohan, que enamora y se roba a las lavaderas para llevaras a su cueva en el fondo del río; la Madremonte que enloquece a los hombres; la patasola infiel que deambula por las montañas, son ejemplos de esa otra manera de fabular la realidad y que hace de la tradición oral un enjambre que antecede al cuento moderno en Colombia.

La topografía colombiana, con grandes montañas, la cordillera de los Andes, dividida en tres ramificaciones, los llanos orientales, con enormes extensiones de tierra inexplorada, las selvas vírgenes del Amazonas, Guainía, Guaviare, Vaupés, el océano Atlántico por el norte y el Pacífico por el occidente, la variedad de climas, la diversidad de productos y como consecuencia de alimentación, las distintas formas musicales (el vallenato en la costa atlántica, el pasillo y el bambuco en la zona central, el joropo en los llanos, la cumbia, en las dos costas, el porro, el tango y el bolero en la mayor parte del país), las disímiles entonaciones del español, las inconfundibles y particulares maneras de vestir, los oficios y entornos familiares, hacen de Colombia un territorio con enormes posibilidades culturales, sociales y políticas.

Una visión panorámica del cuento antes de García Márquez

El antecedente más inmediato de la cuentística colombiana se encuentra en El carnero de Rodríguez Freyle (1556-1640), en donde se narran distintos cuadros de la época colonial, con una gran picardía y una estructura novelada, a pesar de que los episodios tienen su propia significación. Las narraciones costumbristas llenan las páginas de los cuentos; a medida que el país se desarrolla la literatura testifica las relaciones sociales y culturales de Colombia. Nombres como los de José Joaquín Ortiz, José Manuel Groot, Eugenio Días, Ricardo Silva, Vergara y Vergara, Soledad Acosta de Samper, José Manuel Marroquin, Soto Borda, Manuel Rivas Groot, Efe Gómez, muestran este panorama con relatos de importancia. Pero es don Tomás Carrasquilla (1858-1940), la gran figura, el escritor que hace de los cuadros de costumbres la trascendencia literaria y social en la narrativa colombiana. Quizá sea este autor, junto con José Eustasio Rivera, Jorge Isaacs y Gabriel García Márquez, quien logra la universalidad, el amplio espectro latinoamericano y mundial.

Otros autores, anteriores a García Márquez, trabajadores del cuento como género son: Adel López Gómez, Tomás Vargas Osorio, Eduardo Caballero Calderón, Jorge Zalamea, Jesús Zárate Moreno, Hernando Téllez, Elisa Mujica, Arturo Laguado, Alberto Dow, Carlos Arturo Truque, Álvaro Cepeda Samudio.


Después de García Márquez

El propósito de la presente Antología es el de mostrar la producción cuentística colombiana moderna, partiendo de los autores contemporáneos de Gabriel García Márquez cuyo proceso creativo se encuentre en constante trabajo. El recorrido aporta al conocimiento del país, a las regiones principales de Colombia, a las temáticas y los estilos más diversos, pero finalmente acerca al lector al conocimiento no solo de la literatura latinoamericana sino a la particularidad de un sector en donde la violencia es el núcleo fundamental de su literatura.

El cuento de la violencia

Desde la invasión española Colombia ha tenido una historia de violencia. Algunas comunidades indígenas prefirieron exterminarse que entregarse al conquistador. La lucha por la independencia registró hechos memorables en donde el pueblo colombiano demostró su carácter de luchador. En la época de la República las guerras civiles llenan muchos años de la historia de este país.

En el presente siglo, la llamada “guerra de los mil días” tuvo incidencia en la literatura de Gabriel García Márquez, al igual que los movimientos sociales que conllevaron a la llamada “época de la violencia”. Los antecedentes se hallan en la huelga de los recolectores de banano, en el año de 1928, en la cual muchos campesinos fueron acribillados por el ejército colombiano, que defendía los intereses de la empresa norteamericana United Fruit Company. A este episodio de violencia política abierta y descarnada, se le conoce como “la matanza de las bananeras”, y ha sido tema de obras como Cien años de soledad, de García Márquez, y La casa grande, de Álvaro Cepeda Samudio.

En 1948 fue asesinado en las calles de Bogotá el líder popular Jorge Eliécer Gaitán (defensor de los campesinos de las bananeras). Este hecho generó un enfrentamiento entre los dos partidos tradicionales colombianos: el liberal y el conservador.

Los historiadores calculan que en esta guerra civil no declarada hubo cerca de 300 mil muertos. Campesinos, obreros, estudiantes, sectores populares en general fueron los más golpeados por la violencia institucionalizada. Los conservadores, en el poder político, y los liberales, en la oposición, a través de sus dirigentes tradicionales, avivaron la hoguera para que el pueblo se exterminara mutuamente en una guerra sin principios ideológicos. El color rojo (de los liberales) y el azul (de los conservadores) fueron los factores motivantes de este genocidio. De esta guerra se generaron los movimientos populares revolucionarios orientados por el Partido Comunista, grupos que, junto con otros más recientes, aún permanecen en la disidencia política. Cuando los asesinatos aumentaban, los dirigentes tradicionales decidieron llevar a cabo un plebiscito en el cual se alternarían en el poder cada cuatro años, en lo que se llamó el “frente nacional”. Existe, entonces, una generación de escritores que vivió la violencia política de los años 50, otra que es posterior o producto de esa violencia, y una tercera que vive la violencia contemporánea del país: la mafia, el narcotráfico, la represión estatal, la miseria y la tortura.

Dentro de este panorama se ha inscrito la Antología. Generacionalmente podemos decir que existe un primer grupo de escritores que pasan ya por su etapa de madurez; un segundo, intermedio, que no sobrepasa los 45 años; y un último, de los más jóvenes, que apenas inician un recorrido talentoso por la literatura.

La violencia es, entonces, el núcleo de este libro. Manuel Mejía Vallejo, en su cuento La venganza nos narra, desde su visión de antioqueño, la historia de un hombre que busca a su padre para matarlo; García Márquez, en Un día de estos, nos relata una sutil historia de violencia contada desde un dentista amenazado por el alcalde militar de un pueblo; Eutiquio Leal nos entrega la visión de los guerrilleros, los luchadores de las montañas, en su Bomba de tiempo; Arturo Alape nos da su testimonio en el relato Yo me llamo valor, en el cual la lucha revolucionaria se encuentra desarrollada en un lenguaje coloquial, campesino; Germán Santamaría nos narra la vida de una mujer en medio de la represión y la violencia en el campo, en su historia Una mujer para la segunda madrugada; Jairo Aníbal Niño, en un lenguaje directo y contundente, cuenta una persecución, con toda la violencia que puede albergar el amor y la muerte, en su relato La fuga; Justiniano Miranda, el cuento de Policarpo Varón, comporta en sí el recuerdo de la violencia, del pueblo y de la nostalgia; Héctor Sánchez, en Los inquilinos, nos muestra el deterioro de los inquilinatos, el surrealismo, la miseria y el abandono; Oscar Collazos nos narra la vida de la prostitución, producto de la violencia, en Jueves, viernes y sábado y este sagrado respeto; Ramón Illan Bacca reflexiona acerca de la violencia contra jueces, el mundo del contrabando, la droga y la muerte, en Marihuana para Goering, al igual que la intervención extranjera; Benhur Sánchez recrea el proceso de industrialización del país, la explotación de la técnica y la injerencia norteamericana en su relato de añoranza Hasta mañana, tío; Roberto Burgos fabula la historia de la explotación y la violencia de los reinados de belleza, la utilización de la mujer, en Era una vez una reina que tenía; el mar, una historia de marinos y muerte en la venganza, es igualmente fabulada por José Luis Garcés, en Una noche alta y el titilar de las estrellas; los conflictos urbanos y psicológicos, con referencias culturales, se hallan en Jorge Eliécer Pardo, en El amante de Sara, al igual que en Hubo una vez la noche, de Carlos Orlando Pardo; el erotismo se entremezcla con la literatura en el cuento de Milciádes Arévalo, Fuegos de luna; la nostalgia del pueblo y el pasado se encuentra en la narración Para decirle adiós a mamá, de Darío Ruiz Gómez; una historia de adolescentes con amor y frustración, en el cuento de Fanny Buitrago, Tiquete a la pasión, la cotidianidad y el deterioro en De una a dos en el bar, de Sonia Truque; la muerte también ronda en Destinos fatales de Andrés Caicedo, como en la recreación de un tema del cine y la literatura, en Evelio José Rosero, en Muerte y meditaciones de un hombre-lobo que se enamoró de su víctima; de la misma forma el ambiente de los cuentos y fábulas se halla en la historia de La silla que perdió una pata, de Triunfo Arciniegas; La neurosis de Dios, de Juan Carlos Moyano, divaga en la violencia y la filosofía al igual que en Las alas del sombrero de Jaime Echeverri; El verano de Helena Araújo, y Los abandonos, de Rodrigo Parra Sandoval, hacen referencia a la cultura univeral, en una recreación de nostalgia y amor; con esta misma significación podemos leer el cuento de Pedro Gómez Valderrama, Las músicas del diablo.

Otros autores

El imposible, en un libro, incluir todos y cada uno de los autores cuya importancia es innegable, por ello registrar sus nombres es de impositiva obligación Manuel Zapata Oliveia, José Ramón Mercado, Jairo Mercado, Humberto Rodríguez Espinosa, Humberto Tafur, Armando Romero, Luís Fayad, Umberto Valverde, Marco Aguilera, Gustavo Álvarez, David Sánchez Juliao, Leopoldo Berdella, Jaime Manrique Ardilla, Fernando Cruz, German Espinosa, Plinio Apuleyo Mendoza, Alonso Aristizábal, Antonia Mora Vélez, Julián Sema Arango, Joaquín Peña, Carmen Cecilia Suárez, Harold Kremer, Cesar Pérez, Manuel Giraldo Magil, Carlos Perozzo, Celso Román, Hernán Toro, Germán Cuervo, Ignacio Ramírez, Gustavo Reyes, Jorge Gomes, Hugo Niño, Nelson González Ortega, Camilo Pérez, Mateo Cardona, Alba Lucía Ángel, Carlos Bastidas, José Chalarca, Luís Ernesto Lasso, H:ugo Ruiz, Eduardo Santa, Fernando Soto Aparicio, Nicolás Suescún, Guillermo Tedio, Oscar Castro, Consuelo Triviño.

"Historiographies premières" - ANA ROSSI

En esos versos ritmados y trenzados en el hilo del agua, de travesías, y del camino del medio, la memoria de los africanos reducidos a la esclavitud late en el corazón de todas las Américas, maridando formas poéticas, y lenguajes inéditos. Sin nombre a su llegada, esos recién llegados colonizaron el continente americano. Acompañados de nuevas sonoridades que laten hoy en las lenguas oficiales, las memorias africanas se recrean de nuevo en un contexto donde los orígenes del allá se construyen en los de aquí, tramas que tejen los poros de la lengua. La epopeya está aquí, más presente que nunca en la sonoridad de los brazos y de los cuerpos, de la nueva lengua por aprender. Y las voces se mezclan. Los cantos que nacieron desembarcan en las tierras del continente americano, dejando su huella en el interior de las memorias hermanadas a otras historiografías, memorias recreadas, en los intersticios de la historia oficial. No es una, es una Historia plural, en construcción que prácticamente cuatro siglos de esclavitud no redujeron al silencio. Al contrario, los cantos de la deportación, herida viva de la epopeya del continente negro, brotan en el interior de otras formas en las tierras americanas que la poetiza evoca con el verbo de la historia en movimiento constante. De alli, las « historiographies premières » para agarrar esas voces, anclaje mas para allá de la historia oficial.
Ana Rossi nos hace navegar en las calas y en los territorios americanos alli donde nace la memoria africana. Pequeña voz, primero, ella crece y enjambra, poco a poco, en el continente americano donde ella crece más viva que nunca. Una saga que es la de todo un pueblo en las Américas.


ANA ROSSI, Historiographies premières,
Collection 3 Poésie française, Arcoiris Éditions, 2008.
Contacts: www.anarossi.org/

domingo

MARYSE RENAUD - "En abril, infancias mil"

Nuestra colega y colaboradora del blog, MARYSE RENAUD, acaba de publicar su primer texto de ficción (un libro de cuentos): EN ABRIL, INFANCIAS MIL (Ediciones CORREGIDOR, Buenos Aires, julio de 2008).


Para comprar:
- LIBRAIRIE de l'Université, 70, rue GAMBETTA 86000 POITIERS TEL: 05 49 41 02 05 lib.universite@interpc.fr
- EGALEMENT LIBRAIRIE de L'HARMATTAN16, rue des Ecoles 75005 PARISTEL: 01 40 46 79 11

CARTA A UN ESCRITOR LATINOAMERICANO y otros insultos - LEO MASLÍAH


Leo Maslíah
Ediciones En Danza, Buenos Aires, 2007, 201 p.

Además de cuentos como "El hombre que miraba a las mujeres ", "Los hijos de Papá Noel ", "Confesiones de un poeta", y otros, este libro contiene mensajes publicitarios ("Artículos para el hogar, adjetivos de escritorio, sustantivos para la oficina, toda la línea de adverbios para el taller y preposiciones sport y de vestir. Estamos en la Esquina de los Predicados, Avenida del Infinitivo casi Conjucción")textos que acarician otros géneros ("Avisos fúnebres ", "Entrevista modelo". "Escribo oraciones de cinco palabras"), y trabajos de reflexión sobre cultura y sociedad "Represión y civilización", "La cultura de consusmo", "Imagen versus texto"), como el que, dramatizado bajo la forma de una carta, enviada por un tal Asociación de Críticos Literarios de Europa y un tal Tribunal de Geopolítica Literaria, a un escritor latinoamericano, le advierte.

"Debes usar tus dones en la tarea de aplicar las técnicas poéticas y narrativas válidas. Sólo que ellos se valieron de esas herramientas para describir nuestra realidad, y tú debes describir la tuya. Hay por aquí un grupo de intelectuales que asumen, en nombre de toda Europa Occidental, la culpa que ella tiene de que en tu país la gente vive mal. Y esa gente necesita documentación. Necesita testimonios directos de las atrocidades que la colonización y el imperialismo, a lo largo de los siglos y a cargo de sucesivas metrópolis, han cometido en tu tierra. Y necesitan que esos testimonios estén bien escritos, para demostrar su tesis de que los latinoamericanos no son criaturas inferiores, anormales bastardos nacidos ilegítamente del cruce de especies no compatibles ( la cultura metropolitana) y las autóctonas, con injertos de aquellas otras transplantadas desde Africa por la fuerza. Es sólo que el clima tropical los hace ser un poco más remolones, y bueno, en la economía de mercado el que no se apura va al muere. Así que tratá de de escribir bien idiota, (*). Escribí cosas que nosotros podamos entender. Color local sí, podés ponerle todo lo que quieras, giros idiomáticos característicos, voces indígenas, porque ya sabés eso de "pinta tu aldea y pintarás el mundo". Pero pintalo con el pincel que nosotros te damos. Sólo así te vamos a sacar buena crítica en Le Monde y en Cambio 16.(...)

(*) A veces, solemos recompensar estos esfuerzos con el premio Nobel. "
Fragmento de : "Carta a un escritor latinomaericano", leída en el Amphithéâtre Richelieu de la Sorbonne, en el mes de noviembre 2006, en el marco del encuentro: "Semana de Cultura Uruguaya". Leo Maslíah ofreció un concierto histórico delante de más de 400 personas, por primera vez en París. (>Ver BLOG, Itinerarios II).

Contactos con Leo Maslíah: leo@leomasliah.com
Página Web : http://www.leomasliah.com/.
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Leo Masliah en Amazon (click aquí)
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sábado

ENRIQUE AMORÍN - LE PAYSAN AGUILAR

Enrique Amorín LE PAYSAN AGUILAR.
Traduit de l'espagnol (Uruguay) par Denise Laroutis.
Editions Patiño, Genève, 2006, 218 p.

Nota: La traducción oficial de este libro del escritor Uruguayo Enrique Amorín, se presentó en noviembre del 2006, en el marco de la Semana Cultural de Uruguay, con la presencia de su traductora, Denise Laroutis, Roger Gugisberg, Director de las Ediciones Patiño, Claude Couffon, y Olver Gilberto De León, en la Sala Delpy de la Sorbonne. Tuvimos, entonces, el placer de filmar este encuentro, y que ustedes podrán ver en documental : ITINERARIOS II.

Alvaro Moure-Clouzet.

Enrique Amorín, (Salto, Uruguay,1900 - Buenos Aires,1960), romancier, poète, journaliste, issu d'une famille de propriétairesterrains, préoccupé par les problèmes de justice sociale, s`estintéresé aussi à la politique et au cinéma. Voyageur, il a séjournéen Europe, dont les villes de Lisbonne, París, Cannes, Tolède, León, Venise...

Parmi ses nombreux romans, outre El Paisano Aguilar,(1934), il convient de citer Las Quitanderas (Les Ambulantes,1924), La Carreta, (La Roulotte,1932), et El caballo y su sombre, (Le cheval et son ombre, 1941).

Uruguay, années 1920. L'immensité de la pampa sous la coupole du ciel. Pancho Aguilar, après des études à la capitale, décide de reprende l'estancia de ses parents.Impitoyablement confronté à la nature, aux forces telluriques, aux dettes et aux intrigues politiques, il va devoir faire sa place dans ce monde rural qu'il connaît pourtant bien, mais oú il se retrouve étranger. Dans des scènes saisissantes, Amorín nous peint l'Uruguay de la campagne et celui des petites villes, le choc de mentalités, les rivalités locales, les mutations économiques et les bouleversements politiques.

Dans la lignée des romans latino-américains traitant le thème emblématique de l'oppositon des villes et la campagne.

Le Paysan Aguilar,met en scène les différents acteurs de la société uruguayenne: les estancieros, les métis, péons, troperos et filles de service, les contrabandiers, les vendeurs de bestiaux, la petite bourgeoisie des villes, les prostituées des "pensions",les politiciens de la capitale, oú tout se joue...

Veritable scénario de cinéma oú la pampa, avec ses étendues à perte de vue, impose la beauté terrible de sa presence, le texte d'Amorín, dans une langue serrée et intensément poétique, immortalise, en une vision réaliste et tragique, un monde à la fois violent et sensuel.

viernes

A puerta cerrada de Leyla Bartet




EL LIBRO

En lo más íntimo de su experiencia, todo ser humano sabe que existe otro yo acechante al que suele ignorar y que, por lo general, se disuelve en el tedio de la rutina, en el bullicio de la urbe o en el culto de las convenciones. Sin embargo, la vida puede dar un vuelco inesperado cuando ese otro que nos habita aparece en la oscuridad de nuestras propias soledades para, en un instante, trastocarlo todo.

Leyla Bartet ha compuesto una nueva y magnífica colección de cuentos, mediante los cuales tiende un asedio a uno de los enigmas que, especialmente en nuestro tiempo, ejerce fascinación sobre personas de toda edad y condición: ¿En qué momento se han de quebrar los diques que tan eficazmente contienen a ese ser perverso que también es parte de nosotros?

Misterio y erotismo recorren las páginas de este libro en el que, con gran manejo del suspenso y notable capacidad narrativa, la autora nos invita a explorar las pulsiones básicas que determinan el rumbo de nuestras vidas. Ambiguos y secretos, sus personajes se entregan a la pasión y al desenfreno, y se despojan de toda atadura cuando acuden al encuentro de situaciones definitivas, como asesinatos, traiciones, venganzas y locura.

Como sucede en "Ojos que no ven" (1997) y "Me envolverán las sombras" (1998), "A puerta cerrada" (Leer presentación de Maryse Renaud) ofrece una lectura mágica e intensa.


LA AUTORA

Socióloga y escritora, Leyla Bartet estudió Periodismo en las universidades de Estrasburgo y La Habana, Lingüística en la Universidad de San Marcos y Sociología en La Sorbona. Ha publicado los libros de cuento "Ojos que no ven" (PEISA, Lima 1997) y "Me envolverán las sombras" (PEISA, Lima 1998).

Leyla Bartet obtuvo el Premio de Cuento Café Libertad de Madrid (2000) y el Premio Relatos de Mujer (2001) otorgado por la Alcaldía de Bilbao. En 1994 y 2001 recibió menciones honrosas en "El cuento de las 1000 palabras" de la revista Caretas. Ha participado en la Antología de Escritoras Latinoamericanas publicada en París por Indigo-Côté-Femmes en el 2006. Sus cuentos están traducidos al sueco y al francés.

En el campo de la sociología, ha publicado "El mundo árabe y América Latina" (Madrid, 1997), libro del que es coautora, y "Memorias de cedro y olivo. La inmigración árabe al Perú de 1885 a 1985" (Lima, 2005). Ambos han sido traducidos al árabe por el Center for Arab Unity Studies, que los publicó en julio del 2005 y enero del 2007, respectivamente.

Acerca de su obra literaria, el escritor Fernando Iwasaki dice: "Sus relatos son ricos en registros, hallazgos y obsesiones [...].

De hecho, ahora que una gran mayoría de escritoras se empeña en construir un 'discurso' para sus personajes femeninos, uno agradece que Leyla Bartet sólo se proponga dotarlos de 'voz'. La 'voz' tiene la frescura de la espontaneidad, la austeridad del asombro y la intensidad del deseo, mientras que el 'discurso' no participa de ninguna de estas virtudes y casi nunca es literario sino más bien panfletario".

REVUE VERICUETOS No.XXI



Éditions VERICUETOS, Chemins Scabreux, Espagnol Bilingue Français, Paris, 2007, 363 p.

é-mail: vericuetos@wanadoo.fr

Director: Efer Arocha.

Sub-Director: Eduardo García Aguilar.

Coordinadores : Libia Acero-Borbón y Julio Olaciregui.

Responsable de idioma: Camilo Bogoya.

Secretaria de redacción y maquetista: Libia Acero-Borbón.

Comité de redacción: Luisa Ballesteros, Hernando Franco D'Laytz, Jorge Torres, Germán Sarmiento Vega, Camilo Bogoya, Yves Monino, Inés Acosta, Eduardo García Aguilar, Rocío Hincapié Sarmiento, Miguel Angel Reyes, Carolina Ortiz y Mario Wong.

LOS NUESTROS EN PARIS

Llamamos Los Nuestros, a todos los latinoamericanos que fueron o son escritores en cualquiera de los géneros literarios, y que han tenido alguna permanencia significativa, sea temporal o por su obra, en la ciudad civitas parisiorum, desde mucho antes de la época del maestro Simón Rodríguez, el que se cuenta entre unos de sus ilustres visitantes. Como son tantos los que en medio milenio han caminado sus empedrados, nos resultó materialmente imposible disponer del espacio que cada uno se merece, empezando por Horacio Quiroga, el autor de Anaconda, quien ingirió botellas de vino mirando deslizar multitud de embarcaciones sobre los lomos del Sena, entre las que no escapaban las piraguas similares a las del Paraná o del Amazonas. Al poeta Roberto Armijo, bate salvadoreño vigorizador de la metáfora de su tierra natal, humanista, luchador social y vericuetómano de la primera hora, no lo pude incluir a pesar de mi intención porque las contingencias a veces resultan más determinantes que los anhelos literarios, y así muchos otros.

Las Letras latinoamericanas con vínculos o ciertos raigambres locales, como es el caso de algunos textos de Julio Cortázar, donde la palabra neológica por alteridad literaria se amestiza latinoamericanizándose, enriqueciendo por este recurso el contenido escritural, mientras que en otros escritores, particularmente los actuales, se puede hablar de una característica simbiótica, con contenidos un poco de aquí y un poco de allá. En este sentido hay una presencia cuantitativa, tanto masculina como femenina, sobresaliendo los oriundos de países como Chile, Uruguay, Argentina, Perú, Colombia y otros en menor grado, en razón de que la intelectualidad de esas naciones huyeron para escapar de la persecución de dictaduras o de gobiernos opresores teniendo que asilarse en el país galo.

La anterior situación generó un terreno abonado para que el género de la crítica y del ensayo literario en español, realizados por latinoamericanos en las universidades francesas y en los medios de prensa se fortaleciera y se ampliara. En este campo abundan las figuras, señalaré escasamente algunos: el chileno Luis Bocaz, el paraguayo Rubén Barreiro Saguier, los uruguayos Olver Gilberto de León y Fernando Aínsa, los colombianos Luisa Ballesteros y Eduardo García Aguilar. Durante mucho tiempo los escritores del nuevo mundo venían a París a escribir para ser publicados en España y en sus tierras natales. Los actuales se abren espacios en las editoriales locales y publican en lengua francesa, básteme con señalar el caso de Zoe Valdés; esto en cuanto al texto de ficción; porque en lo que a la poesía concierne, el español ha sido determinante, y sus relaciones con el francés se llevan sólo en el plano del bilingüísmo al publicar el texto.

En lo que respecta a Vericuetos XXI, hemos publicado anécdotas o textos poco conocidos de los consagrados, también de los valores que están aflorando, compilados en 363 páginas en español, con un texto invitado en lengua francesa. La edición se agotó prácticamente a la semana de haber salido y todos los comentarios que hemos registrado son de reconocimiento. Esto es todo lo que en una síntesis puedo escribir a pedido de uno de los firmes vericuetómanos, mi sincero amigo Olver De León.

Efer Arocha
Director

Contenido:

Editorial, Efer Arocha;
Presentación, Julio Olaciregui;
Rubén Darío, José María Vargas Vila;
París una fundación imaginaria,Oscar Collazos;
Los Orígenes de Rayuela, Omar Prego;
Historia de un Balbuco, Camilo Bogoya;
Pedro Gómez Valderrama, Efer Arocha;
Marvel Moreno, Jacques Gilard;
Gabriel García Márquez, Julio Olaciregui;
Entrevista con Juan José Saer, Jasson Weis;
Pablo Neruda, clandestino en París, Enrique Guzmán de Acevedo;
Pintando sobre los cielos de París, Fabio Martínez;
Teresa de la Parra, Luisa Ballesteros;
Ernesto Sábato, Mario Salazar Montero;
Poemas de París, Luisa Futoransky;
Simón Bolívar, Christiane Laffite;
Fernando Rendón, poeta y Premio Nobel Alternativo de la Paz, Libia Acer-Borbón;
Mario González, Julio Olaciregui;
Miguel Angel Asturias, Julián Garavito;
El ilustre colombiano, Rufino José Cuervo;
César Vallejo, Gabriel Uribe Carreño;
El origen de mi trajinar escrito, Doris Ospina;
Cuadernos de París, Pablo Montoya;
Julio Ramón Ribeyro, Mario Wong;
Raúl Ruiz, Gerardo Otero;
París mi bicicleta y yo, Telmo Herrera;
Omar Prego, Ingrid Tempel;
Poesía, Eduardo García Aguilar;
Con los cinco sentidos, Monserrat Becerril, José María Vargas Vila, Consuelo Triviño Anzola.

Leer en el BLOG (Revistas) de Efer Arocha: " Vericuetos, una utopía que aún respira".

domingo

TRANSEÚNTES DEL SIGLO XX


Transeúntes del siglo XX - Cuentos.
Ediciones Pijao Editores, Vol.197, Bogotá,2007,388 p.

Como diríamos en Uruguay, Jorge Eliécer Pardo, es un tolimense de pura cepa, al igual que su hermano, Carlos Orlando, escritor también y hermanos inseparables en todos los intantes de la vida, y de la creación literaria. Jorge Eliécer Pardo nació en el Líbano, (Tolima), Colombia, 1950, lo conocimos en el año 1980, durante el "Coloquio Internacional del Cuento Latinomaericano actual" (ver Blog). Recordamos entonces, aquella energía desbordante de este joven escritor colombiano, que había publicado ya su primera novela: El jardín de las Weismann, en 1979, y que comenzaba a tener un éxito sin precedentes en su país, como en el extranjero. Varias ediciones publicadas, tanto en español, francés e inglés, y objeto de estudio en Técnicas de Expresión Oral, en mis cursos universitarios.

Cuentista de alma, los mismos trazan, nos animaríamos a afirmarlo 30 años de la vida en Colombia, y que Fernando Ayala Poveda y Carlos Perozzo, novelista y dramaturgo colombiano, desarrollan en este homenaje, no solo a Jorge Eliécer, sino a todos nuestros hermanos colombianos, con los cuales hemos compartido, tantas tristezas, pero también alegrías y esperanzas, sueños y proyectos, unidos como diría Manuel Mejía Vallejo, en un solo objetivo, el amor por nuestra tierra. Por eso, un día en co-autoría, publicamos en francés, "Colombie à choeur ouvert", (ver Blog), "Colombia a coro abierto", en 1991, y de próxima aparición en español, en una edición actualizada.

Próximamente los lectores del Blog, podrán leer, la introducción de esta antología, creada en lúcidos principios estéticos, donde la represión y persecución en el campo, el amor y la muerte, la violencia en los pueblos, y las grandes cuidades, el deterioro, el surrealismo, la miseria, el abandono, la droga, la intervención norteamericana en el proceso de industrialización del país, las historias de la explotación y violencia de los reinatos de belleza, la utilización de la mujer, los conflictos urbanos, no son que algunos ingredientes que nos acercan estos escritores colombianos, (Ver Blog, escritores antologados, donde el lector puede encontrar más información). Visión desgarradora, pero al mismo tiempo con la esperanza de un mundo mejor para su país.

Jorge Eliécer Pardo ha escrito también ensayos, entre otros "Vida y obra de Héctor Sánchez", "El Siglo de Oro de la Literatura Española", etc. Los cuentos que se reúnen en este excelente libro pertenecen a: "Amores Digitales"; "Las pequeñas batallas"; "Una vez en el mar"; "La octava puerta"; "Las primeras palabras"; que recogen así por primera vez, treinta años de producción cuentística, de Jorge Eliécer Pardo.


jueves

POÉSIE PÉRUVIENNE DU XXe. SIÈCLE - Claude Couffon

Edition bilingue, traduction Claude Couffon,
Editions Patiño, Genève, 1999, 511 p.

Pays conquis en 1532 par Francisco Pizarro mis oú subsistent les plus beaux vestiges des civilisations préhispaniques (Cuzco, Machu Picchu, Nazca...), le Pérou élève ses principales villes sur les terres bordées par le Pacifique ou dans les vallées des hautes montagnes andines.

Isolée par la géographie, sa poésie a pourtant su assimiler les principaux courants novateurs européens et les fondre avec sa profonde originalité autochtone pour constituer l'un des plus beaux fleurons de l'expression lyrique latino-américaine. Car ses représentants sont souvent des voyageurs vigilants auxquels l'exil politique ou volontaire a permis de capter de fertiles influences. Dès les années 1920, César Vallejo integra à la poésie universelle des chefs-d'oeuvre qui le rengent parmi les grands poètes de notre siècle.Le surréalisme inspira ses contemporains et ses successeurs et incita même l'un d'eux, César Moro, à écrire en français. La quête de l'identité, dans cette nation très métissée, demeure également une source constante.

Contestataire avec le mouvement Hora Zero, la création moderne a vu surgir de nombreuses voix fémenines qui osent enfin révéler leurs problèmes intimes et qui apportent notamment à l'érotisme poétique des oeuvres fortes et d'une passionante authenticité.

POÉSIE MEXICAINE DU XXe SIÈCLE - Claude Couffon / René Gouédic

Edition Bilingue, traduction, Claude Couffon et René Gouédic.
Editions Patiño, Genève, 2003, 499 p.


Héritiers d'une double culture, hispanique et indienne, les poètes mexicains du XXe siècle ont su développer un art original, ouvert malgré tout aux influences étrangères le plus audacieuses. Surgissant au lendemain d'une sanglante révololution justicière, les poètes des années 20 - Xavier Villaurrutia, José Gorostiza... - ne pouvaient que s'attacher au thème de la mort, ressuscité de la tradition par l'actualité. Dans les années trente, la présence au Mexique d'André Breton et Benjamin Péret développa chez les jeunes créateurs comme Ocatvio Paz le sens mexicain naturel de l'onirisme et de l'introspection. Pourtant, au Mexique, les poètes ne se veulent pas seulement mexicains. Ils entendent s'ouvrir au monde et participer de l'universalité. " L'histoire universelle est aujourd'hui notre tâche commune.

Et notre labyrintique, celui de tous les hommes ", affirmait en 1950 Octavio
Paz
dans son celèbre Labyrinthe de la solitude. Humour et gravité, mysticisme et érotisme, engagement et recherche linguistique apolitique se lient ou s'affrontent dans l'effort lyrique des dernières générations, de la plume de José Emilio Pacheco ou Jaime Sabines à celle de Carmen Boullosa ou Elsa Cross.

" Creo que existe cierta diferencia entre nuestra poesía y la poesía americana de lengua española. Nuestra poesía es menos elocuente, pero más interior. Quizá existe una explicación histórica: la revolución mexicana, la única revolución verdadera que ha conocido América Latina, nos ha permitido separarnos completamente del folklore, al mismo tiempo que adquiríamos conciencia de nuestro largo pasado indio y de nuestra civilización india. En México todo el mundo, incluso la burguesía, se siente ligado de una manera u otra a la tradición india, además de estarlo a la realidad presente. Este sentimiento no existe en los demás países de América Latina.Por otra parte, psicológicamente, el mexicano es un hombre mucho más secreto que los otros hombres del continente. En fin,hay que tener en cuenta, desde el punto de vista cultural, otro elemento importante. México vive ahora disociado de la España literaria y de la cultura española. La influencia de ésta en nosotros es, hoy día, inexistente. Esto nos permite ser más objetivos, más abiertos a las otra culturas, sobre todo la francesa y la inglesa, de las que, por otra parte, nos sentimos muy próximos."

Octavio Paz. (Entrevista con Claude Couffon, París, enero, 1959).

Poésie Vénézuélienne du XXe Siècle - Diana Lichy


Diana Lichy
Poésie Vénézuélienne du XXe Siècle
Editions Patiño, traductions Nicole Priollaud et François Migeot,
Genève,2002, 428 p. (Edition bilingue).

Découvert par Christophe Colomb, battisé par Amérigo Vespucci, libéré par Simón Bolívar, chanté par tous : pays de douceur et de magnificence, terre touchée par la grâce..., le Venezuela tient une place à part dans l'histoire et la légende du continent sud-américain. Délaissé par les conquistadors, il a été rattrapé par la manne du pétrole et a connu des années de développement fulgurant. Cette modernité " à l'américaine " n'a pas empêché ses poètes d'entretenir une relation fusionnelle avec une nature exubérante, omniprésente. De la lumière tropicale de la mer des Caraïbes aux plaines dévorées de soleil des llanos et jusqu'aux profondeurs mystèrieuses de la forêt, les paysages imprègnent l'imaginaire vénézuélien, dans lequel se mëlent, entre autres,la mémoire lointain passé indigène, une sensibilité africaine empreinte de sensualité et la vivante tradition culturelle de l'Espagne.


Transmués par la vertu de la poésie, ces divers éléments donnent naissance, en une grande variété de formes, è une polyphonie d'une singulière richesse de thèmes et de tons, allant de l'evocation d'une nature mythique encore proche des origines, au témoignage de voix féminines attachantes et à une parole urbaine plus contemporaine, souvent préoccupée du quotidien et pénetrée par le doute et l'angoisse.

Dans ce panorama de tout un siècle, les poètes vénézuéliens nous disent leurs rêves, leurs élans, leurs colères, leur nostalgie, leur ferveur...

domingo

VIVIR ES PELIGROSO- Selva Casal

Selva Casal
Vivir es Peligroso
Libros de Tierra Firme, colección de poesía "Todos bailan".
Buenos Aires, 2001, 65 p.

Como la lluvia llama a las ranas pequeñas

tengo miedo tengo noche
todas las generaciones pasaron por mí
todas las especies
ya pasaron los que aún no nacieron
ya pasaron los amores los odios
los que ríen inauditamente
los que muerden manzanas los que lloran
déjanos resucitar un día
tócanos como el amanecer toca la tierra
y los dragones verdes que está entre las hojas
llámanos
como la lluvia llama a las ranas pequeñas en el bosque
a los saltamontes de ojos taciturnos
sé como la magnolia que un día sostuve entre mis manos
sin saber que ella era yo misma
te estoy hablando de la vida
porque sí me hubieses conocido me hubieras amado
amándome está la hormiga esquiva en su secreto
amándome está el tigre de ojos dorados
y la luciérnaga.

Como dice muy bien en su presentación Lea Fletcher: "Hace unas décadas campeaban en América Latina tres poetas ineludibles: Gabriela Mistral, (Chile), Alfonsina Storni (Argentina) y Juana de Ibarbourou (Uruguay).

Hoy, en esos tres países, aparece una lumoinosa constelación en la escritura poética de mujeres, cada autora con inconfundible luz (y vos) propia de todas ellas con una marca particular en el espacio de habla hispana".
Vivir es peligroso , donde la autora se enfrenta, sin vacilar, pero también sin pesismismo, contra el tema de la vida y la muerte.
Como en cada poema que leemos se desprende una vitalidad que estremece,y si bien funcionan como independientes, existe una correlación temática ineludible, una cierta fatalidad, el miedo, el amor, las cosas de la naturaleza, lo cotidiano. Estamos frente a la creación de un mundo propio, subjetivo que se proyecta universalmente en los grandes temas de la poesía
universal.

Casa como de guerra

Casa como de guerra
de desazón y asombro
sí llegas y es de noche
no hay casa no hay vivienda
las viviendas se visten de estupores y matan
y me paré en la tierra y el estiércol
sobre los muertos me paré
pero tampoco ésa era mi tierra
pero tampoco ésa era mi casa.


Con una autonomía formal, muy bien lograda, por cierto, Selva Casal globaliza situaciones, el sistema significante se amplía, como un gran grito en el silencio del mundo ante el problema del "ser", o el simple hecho de vivir en el mismo cada vez más complejo e inhumano.De ahí lo peligroso de vivir, lo absurdo se desprende a medida que avanzamos, y la realidad aflora en cada estrofa desgarradora.

Todos los muertos fueron niños

Antes que como astros las cabezas caigan
y rueden
lloremos por los animales que hemos matado
los hombres que hemos asesinado
los amores que hemos crucificado para nada
los viajes que no hicimos
sin olvidar
que todos los muertos fueron niños
todos los hombres.

Brillantes imágenes, una particular intuición para comunicar su mundo hacen de este libro una lectura ineludible.
Olver Gilberto De León.

lunes

NORBERTO LUIS ROMERO - Bajo el signo de Aries


La atracción desmedida y enfermiza por la transgresión, lo desconocido y lo bizarro, y el riesgo latente dentro de la marginación, fueron tan poderosos en él que lo mantuvieron enajenado y sometido hasta acabar con su vida.



Las definiciones más rigurosas del romanticismo nos hablan del ojo del espíritu, de manera que el artista romántico se dirige a su fuero interno para, bajo ese prisma, ofrecer una visión del todo subjetiva y distorsionada de la naturaleza y las relaciones humanas, en medio de pasiones tumultuosas. Si nos ceñimos a esta definición podremos decir que Norberto Luis Romero, autor de novelas de culto dentro de la narrativa hispana de los últimos años -La noche del zepelín o Isla de sirenas-, resulta romántico de manera plena y hasta exaltada, pues nos ofrece una obra que no pretende ser realista apenas ni en apariencia, mediante la cual, novela tras novela, materializa los fantasmas más íntimos de sus personajes con unos resultados cercanos al psicodrama en cuanto a intensidad.

Bajo el signo de Aries nos relata la historia de dos crímenes en un arrabal. Aparecen los cadáveres de Jana y la Guajira. Pero lo que podría haber sido una narración costumbrista se convierte en una mirada alucinada a los bajos fondos, donde el esoterismo tiñe de irrealidad las fronteras de la urbe. Nos adentraremos en la historia de Alberto, un hombre que consagra los esfuerzos de toda una vida a la investigación alquímica, que busca conciliar la polaridad entre sexos por medio de extraños ritos mágicos y lo consigue, pues cada noche, de manera inexplicable, se convierte en mujer. Se convierte en la misteriosa Jana. Finalmente nos aproximaremos al enigma que envolvió a Alberto/Jana durante toda su vida. Y la narración se mantendrá en una apariencia de falsa calma, bajo la que intuimos en todo momento la inquietud y la fantasmagoría.

Uno de los grandes aciertos de esta novela reside en la voz narrativa, una voz omnisciente que abarca incluso el fuero interno de los personajes y sus diálogos, desprovistos de signos de puntuación distintivos, deviniendo en una hipnótica y taciturna corriente de conciencia. Y en medio de ese decorado urbano crece de manera paulatina un ambiente de plácida pesadilla en la que Norberto Luis Romero se desenvuelve a sus anchas, mezclando una ambientación entre lo lírico y lo feísta con un sentido particular del erotismo gay, que se deleita en las relaciones que mantienen Enrique y Carlos.
En medio de las prácticas de magia sexual, los guettos de los travestis y los arrabales más inquietantes, se dan cita clásicos de la literatura esotérica como Thomas De Quincey o el propio Fulcanelli, que aparece como personaje, y cuyo encuentro con Alberto/Jana, omitido para ser evocado posteriormente, resultará decisivo.

Si bien otras novelas previas del autor resultan de una dureza rayana en lo intolerable, en Bajo el signo de Aries nos brinda una lectura plácida para noches de insomnio, mostrando una vez más su prosa detallista y llena de color y un carácter sensual en todo tipo de descripciones que hacen que nos acerquemos a este libro con la extrañeza con que nos acercaríamos a un cadáver bellamente amortajado.

Bajo el Signo de Aries
Norberto Luis Romero
Egales

miércoles

La Alteridad del Exilio (El Jardín de al lado de José Donoso) - Fernando Ainsa


La Alteridad del Exilio (El Jardín de al lado de José Donoso)[1]
FERNANDO AINSA

A través de función ideológica ­—función extra­-narrativa por la cual Donoso transfiere no sólo al narrador, sino a los personajes la función de comentario y de discurso didáctico— los temas del exilio y su variada gama de matices socioculturales, los comentarios sobre la situación política de Chile y de otras dictaduras del Cono Sur se integran sin dificultad en la estructura de la novela.

Sin caer en el esquematismo o en maniqueísmo de otros escritores que han tratado el tema, Donoso efectúa —a través de un discurso connotativo lleno de referentes culturales— un ácido diagnóstico del exilio y su transhumancia tipificando en sus personajes algunos de los estereotipos más recurridos de la sociología y psicología sobre el vivir forzado o voluntario fuera de fronteras. Así recuerda con amarga ironía cómo en 1980 —siete años después del golpe de estado de septiembre de 1973— los chilenos ya no son “los héroes indiscutidos”, respetados “testimonios de la injusticia”, protagonistas absolutos en el vasto escenario de la tragedia que “incumbe al mundo entero”. El “monopolio chileno” del exilio ha terminado con la aparición de “variopintos argentinos, ideológicamente contradictorios pero inteligentes y preparadísimos”, “trágicos uruguayos”[2] y exiliados voluntarios de toda América Latina perseguida.

La distancia en el tiempo permite inventariar la muerte de causas y esperanzas, la aparición del olvido como bien necesario para sobrevivir y los nuevos problemas que se multiplican: parejas separadas, familias deshechas, aunque algunos hayan creído —como Gloria— que “la experiencia del exilio une a parejas desavenidas”, dispersión y desarraigo, hijos que se vuelven extraños —hasta lingüísticamente para sus padres y reclaman otras raíces, como reivindica “Bijou Lago” o el propio hijo de Julio Méndez, “Pato”. ¿Acaso no han vivido más años de sus cortas vidas en Europa que en país natal?

El exilio se mide por las fijaciones masoquistas y vocaciones de mártires a través de comportamientos como: “tu estuviste más tiempo en la cárcel que yo, pero a mí me torturaron más que a ti” (p.20). Este inventario de “martirologios” propios y ajenos se extiende a la “militancia” que se compara en permanencia y que obliga a un escritor como Julio Méndez —que ha pasado solamente seis días en un calabozo y que no se siente un “comprometido”— a preguntarse sobre la legitimidad de la “novela-documento” que pretende escribir sobre su experiencia durante los primeros días del golpe de estado de Pinochet.

La galería de personajes exiliados de El jardín de al lado incluye a dueños de “retórica antifascista y antiimperialista de manual” como el pintor Adriazola, a vividores como Cacho Moyano, a confidentes como el médico Carlos Minelbaum y desorientados militantes como la “descuidada” uruguaya Katy Verini, Julio Méndez —en tanto es la voz narradora principal— descarga sobre ellos sus críticas acerbas, cáusticas y sin complacencias, para recibir en contrapartida las calificaciones de “viejo ácrata con ribetes fascitoides”, de “moderado humanista” o “pedante cobarde” en un abierto proceso de auto-destrucción que precisa Gloria al decirle: “No eres chicha ni limonada” (p.174).

Todos estos personajes asumen los comportamientos rituales del exilio, desde la vestimenta a la comida —asados a la Argentina, feijoada, empanadas, anticuchos y pasteles de choclo— cuya dimensión sociológica se reconoce sin dificultad porque:

La especificidad del exilio arrastra consigo toda una mitología personal y colectiva que se suma a nuevos contenidos culturales y a nuevos conflictos existenciales.[3]

Alrededor de la figura de Katy Verini se estereotipan una buena parte de los tic sdel exilio. Lo “sucio, viejo y zarrapastroso” de una vestimenta en la que se adivina el tardío culto de la femme pauvre desmonetizado, la uniforman en un círculo de latinoamericanos que toman Valium, Librium, se emborrachan, fuman marihuana, ganándose la vida haciendo:

Batik y tapicería y macramé y “objetos” y joyas que cantan tangos y chacareras y zambas en sitios en que se come parrillada a la Argentina, que escriben libros de poemas geniales que pocos leen (…) que en el rastro tienen puestos de piedras o caracolas de cosas de la India o de Marruecos, o de artesanías. (p.125)

Lo que fue una ideología se ha transformado en un manierismo, un modo de vida pintoresco y casi folclórico que Donoso desmenuza sin piedad, mientras sus personajes se entretienen en discusiones semánticas sobre las diferencias entre exilio exterior y exilio interior.



Pero además, el tema del exilio ya incluye en 1980 el de “la vuelta”. Con el desgaste del “puro activismo político”, el tema de la vuelta está en “el aire”. Tras las discusiones teóricas, puede simplemente decirse “estoy cansado de hacer maletas”, como hizo el propio Donoso para justificar su retorno a Chile en pleno dictadura, prefiriendo ser un exiliado interior que un falso exiliado exterior, aunque reconociera al mismo tiempo que:

Yo siento que no viví una parte de la historia de mi generación y quisiera recobrar esa parte que no viví.

El tema de la recuperación de raíces y reinserción que se anuncia aquí lo desarrolla Donoso en su novela siguiente, La desesperanza, novela que lleva también en su título la palabra que aparece y reaparece en varias oportunidades en El jardín de al lado, al punto de que se exclame al final: “Nada puede alterar la desesperanza” (p.238)

La desesperanza es la novela de la “vuelta” y del intento de recuperación de las “raíces rotas”, interrupción de la progresiva autodestrucción del orden condenado pero del que se tiene nostalgia, “desesperanzado” intento de reconstrucción de “otra cosa” de la que apenas se adivina la salida. A este Chile, donde todavía no ha caído Pinochet, vuelve el cantor de protesta Mañungo Vera —el protagonista de La desdesperanza—, exiliado en París y separado de su compañera francesa y en ese Chile, empobrecido y oprimido, donde no tiene siquiera una casa con jardín “al lado” para crearse la ilusión de un hogar, se queda con su hijo Juan Pablo, nacido en Francia: el círculo se cierra sobre el despojo esencial de una vida que recomienza desde la nada.

Sin embargo, si la “desesperanza” cierra un círculo, abre otro a partir de la decisión del cantante Mañungo Vera de quedarse en el Chile de la dictadura y empezar todo desde “fojas cero”. Un retorno planeado originalmente como una simple visita —“porque no entendía la situación de su país”— se convierte al cabo de veinte horas en una clara opción: “puedo asegurarles que nunca he tenido nada tan claro como que me vengo a quedar”, declara convencido al final.

La vuelta “definitiva” de Mañungo es una reintegración consciente y no ilusoria, fruto de una “desesperanza” cuyo sentido es —en realidad— positivo porque es el resultado de una radical depuración mental: la que resulta de la destrucción integral de un orden, de la abolición de todos los esquemas y de la necesidad de empezar de nuevo, sin asideros y sin protección y, sobre todo, sin las falsas esperanzas de la retórica derrotada por la historia. Con ella se cierra momentáneamente la parábola y la “saga” del hogar emblemático chileno que recorre la obra de Donoso.

[1] In: Novela y Exilio. Ver blog (click aqui).
[2] El jardín de al lado (Barcelona, Seix-Barral, 1981) p.32
(3) Las trampas del exilio, Reescrituras por Juan Carlos Santaella; Caracas, (El libro menor, 1983); pag.98.

LOS ESPACIOS Y LOS TIEMPOS DEL EXILIO EXTERIOR - Sara Bonnardel

LOS ESPACIOS Y LOS TIEMPOS DEL EXILIO EXTERIOR
[1] SARA BONNARDEL

Libro de navíos y borrascas amplía y enriquece la reflexión sobre el exilio que hemos visto evolucionar en las novelas anteriores. Aquí los personajes no deben enfrentarse con el exilio interior y todas sus formas —cárcel, censura, marginalización— sino con el destierro. En este quinta novela de Moyano, el extrañamiento no resulta de la marginalidad de grupos o personas que siguen habitando en el mismo país pero que han sido reprimidos, silenciados o postergados como los violinistas artríticos de El trino del diablo o como la familia Aballay en El vuelo del tigre. Los setecientos pasajeros del Cristóforo Colombo son en cambio ex-presos políticos, familiares desaparecidos u opositores que huyen del Cono Sur para evitar la muerte o la cárcel y que las dictaduras militares instauradas en Chile, Uruguay y Argentina entre 1973 y 1976 han condenado al exilio exterior. El barco que los transporta es una morada provisoria, un primer refugio para restañar las heridas del pasado reciente, evocar el país de un pasado anterior, tierra de lo cotidiano y lo entrañable, e imaginar el futuro en el país extranjero que les ha dado asilo.

Los títulos de las tres partes en que está dividida Rayuela de Julio Cortázar: Del lado de allá, del lado de acá, de otros lados, pueden presumir perfectamente la perspectiva espacial y temporal en la que se sitúan los narradores del exilio anterior. Acá, es el lugar del presente en el país extranjero; allá es el pasado en el país perdido. Entre esos dos polos de tensión se organiza el material narrativo. Otros lados —cualquiera, todos, ninguno— es el aquí del narrador y su relación con los dos polos citados, lo que hace que ni acá ni allá sean puntos fijos e inmutables y que el grado de tensión no sea siempre el mismo. Frecuentemente acá y allá se confunden o se invierten dando origen al desdoblamiento de personajes, a la pérdida y a la confusión de identidades y o la aparición de “pasajes”, esos corredores secretos del tiempo por los que el narrador y sus criaturas circulan libremente. Aquí es también la mirada que se posa sobre la obra en la intimidad del taller literario donde la tensión entre los dos polos espaciales y temporales se diluye en el reencuentro con la lengua materna reviviendo incesantemente en la escritura.
La modulación de las categorías espacio-temporales señaladas puede efectuarse utilizando puntos de vistas y técnicas literarias muy variadas y la elección del autor es reveladora no sólo de la singularidad de su escritura sino de su actitud frente al exilio. En el caso de Cortázar, la relación establecida entre el título de cada parte de Rayuela y el lugar en el que se desarrolla el segmento correspondiente de la historia narrada permite verificar, por ejemplo, la posición que adopta el autor con respecto a sus lectores potenciales. Los capítulos englobados por el título Del lado de allá sitúan la historia en París; los correspondientes a Del lado de acá en Buenos Aires. Si recordamos que Cortázar vivió más de treinta años en Francia y que Rayuela fue escrita en este país, la permutación de acá y allá es muy significativa: el destinatario de la novela no puede ser otro que un lector argentino para que el París se sitúa allá y Buenos Aires, acá. La distancia entre el autor y sus compatriotas es franqueada invirtiendo el lugar de la narración y situando al narrador y a los personajes en el espacio opuesto al ocupado por el autor.

En Libro de navíos y borrascas podemos encontrar la mayor parte de las estructuras, personajes, temas y subtemas que caracterizan las obras inspiradas por la experiencia contemporánea del exilio político pero la originalidad de la novela de Moyano proviene del punto de vista adoptado para trabajar esa macroestructura que acabamos de establecer: el viaje a bordo del Cristóforo Colombo entre las puertas de Buenos Aires y Barcelona crea un puente alegórico entre las dos categorías espacio-temporales opuestas y así, el acá de la historia es el navío avanzando sobre el mar que se extiende entre dos allá. El primero, el del país que se deja atrás, entra paulatinamente en el espacio de la memoria. El segundo, el país europeo aún desconocido, es un país irreal, a penas presentido y explorable sólo por medio de la imaginación.

Cada uno de esos dos puntos de tensión entre los cuales se realiza el viaje hacia el exilio, comprende una serie de subniveles tanto espaciales como temporales que son más evidentes en el discurso del narrador protagonista de la historia pero que se encuentran igualmente en los relatos y diálogos de los otros personajes. En los recuerdos de Rolando aparecen las distintas etapas del pasado y los lugares a los que están vinculadas: la casa del abuelo, la escuela primaria, la Rioja, la cárcel, Buenos Aires y especialmente su puerto porque él establece el nexo entre la represión de los años setenta y sus orígenes históricos.
El país extranjero en el que habitarán los viajeros concita las esperanzas o los temores de los personajes pero es, para todos, un lugar de paso. El allá del futuro sigue siendo el país que se pierde en el horizonte, la alusión de un pronto regreso a la pesadilla de la repatriación de los restos de los exiliados muertos antes de haber podido volver. Para olvidar la experiencia carcelaria y luchar contra el miedo a la nueva vida que lo espera en España, Rolando recurre a dos mediadores —el abuelo extremeño y Nieves— que son, respectivamente, producto de la memoria y la imaginación. En sus sueños, ellos cumplen una función específica: son guías que lo conducirán a través del laberinto del exilio. El abuelo, porque su nacionalidad transforma la llegada del nieto en un regreso a lugares que han existido en la memoria familiar. Nieves, porque ella es la representación del otro, del desconocido que hay que cautivar para apropiarse de su tierra y de su cultura y crearse nuevas raíces.

La tercera categoría, aquí, corresponde en El libro de navíos… al plano de elaboración de la obra en una novela que se construye a puertas abiertas, que se cuenta ella misma desde el principio hasta el fin y que se niega incluso a terminar; una novela, además que intenta ir más allá de los signos escritos para buscar en los sonidos y en la música la unidad perdida del hombre y la percepción del tiempo total.

La novela cuenta dos aventuras: la del Cristóforo Colombo, en primer lugar, que recorre un itinerario previsto entre Buenos Aires y Barcelona transportando a los exiliados pero que constituye el soporte móvil de la aventura interior del protagonista y narrador. Para él, hombre-barco, el viaje será una iniciación y un aprendizaje.

[1] In Novela y Exilio. Coordinador: Olver Gilberto de León. Fragmento del artículo intitulado Libro de navíos y borrascas: Los aprendizajes del exilio. Ver Blog. Publicaciones Académicas.

Foto: André Girard (ver fotos)

 
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