martes

OSWALDO TREJO (Venezuela)


ESCUCHANDO AL IDIOTA

Auradelia no quería querer. Y menos al otro, mas esta vez se dice: El hombre tiene siglos de estar inventando cosas y aún no ha llegado a la perfecta forma del amor. Tampoco Auradelia lo logró, ni El Idiota. Sus deseos se mantenían en un constante estado de histerismo. Las dimensiones de su cuerpo y de su alma tienen los contornos de los buzos que han agotado el oxígeno y que después, desesperados, se revuelcan rompiendo las amarras que los aprisionan de los barcos cuando los tripulantes han desaparecido sembrando poemas de pólvora.
Por ejemplo ahora, de la cuidad de los Idiotas ha venido un Capitán que la ve. Auradelia tiene los ojos fijos en cualquier objeto: los cuernos del toro donde cuelgan las camisas. Los ojos del animal responden vivamente a la mirada de ella. No hay mucha luz pero su sombra va retorciéndose. Diríase, por lo rojiza de la forma, que es un metal fundiéndose.
Auardelia tiene las manos escondidas y el sillón se apodera de su cuerpo. Parece una fruta reventada y madura que no hay quien la coma. Todo el odio del mundo se ha concentrado en ella. Auradelia lo guarda: es lo que ofrece a cambio de un tanto de amor. El que se lo ofrezca tiene que recibir igual cantidad de odio. Es la permuta de Auradelia. Tu, yo, puede entregarle lo que necesita. Ella se lleva nuestro amor y nosotros su odio. ¿ Y su belleza ? Tampoco hay quien pueda describirla: el que lo posea ha resuelto desde esta tierra la cuadratura de la luna.
El Capitán nacido en la cuidad de los Idiotas está frente a ella. Vino como una gran masa de harinas y cobra forma con cada palabra que Auradelia le dice. Más histérica que nunca, sigue diciéndole:
- No han sido besos hasta ahora éstos.
La habitación siente la presencia del El Idiota y un ratón que cruza las esquinas queda atrapado por el choque de la rótulas.. La puerta se estremece. Hay carne pegada del candado y pedazos que le cuelgan. Todo él es una creciente desmadejada y el doble pecho tiene huecos sin llenar. A la vez, Auradelia busca su boca dando gritos y revolcándose. Auradelia lleva sus labios para juntarlos a los de El Idiota, pero los de éste son iguales a los labios de las ballenas.
Ella dice:
-Hay una gran diferencia de líneas en nuestros labios.
-Igual procedería - responde El Idiota- si tu boca estuviera en otras partes. ¡ Es tan hermosa !
- Mi boca no tiene sexo.
-Insúltame, Auradelia: tienes el previlegio de poder pronunciar cualquier idioma del infierno. Quiero que me dejes ser lo que es tu corazón. ¡Auradelia, concédemelo!
- Y yo lo que es el tuyo.
El Idiota ha tomado en lo masculino las formas más perfectas que eran de Auradelia, Auradelia las formas más perfectas de el Idiota. El pacto fue realizado. Auradelia dice al Idiota, para despedirse.
- Estoy quitándome los pies porque para separarme de ti no los necesito.
Y los tiró.
El Idiota se mueve sin caminar y va alejándose de Auradelia que camina.



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