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LA LITERATURA DE LOS GUARANÍES II


LA CREACIÓN ( Segunda parte)

Nuestro Primer Padre está por internarse
en las profundidades del paraíso;
en vista de ello así habló:
- Solamente tú, Karaí Ru Ete,
las hileras de llamas inasequibles en que yo me inspiro
las harás vigilar por intermedio de tus hijos,
los Karaí valerosos.
Por consiguiente,
haz que ellos se llamen "los Señores dueños de las llamas".
Dí: "Ellos vigilarán aquello que ha de producir el ruido de crepitar de llamas".
Cada primavera haz que se solivien las hileras de llamas para que escuchen el ruido de crepitar de llamas los bien amados que llevan la insignia de la
masculinidad, y las bien amadas que llevan el emblema de la femenidad.

Después de estas cosas, dijo a Jakaira Ru Ete:
- Bien, tú vigilarás la fuente de la neblina
que engendra las palabras inspiradas.
Aquello que yo concebí en mi soledad,
haz que lo vigilen tus hijos
los Jakaira de corazón grande.
En virtud de ello que se llamen
"Dueños de la nieblina de las palabras inspiradas",
dí a ti mismo.

Después de estas cosas,
a Tupá Ru Ete le habló en esta forma:
- Tú tendrás a tu cargo el extenso mar
y las ramificaciones del extenso mar en su totalidad.
Yo haré que tú te inspires en las leyes
mediante las que se refrescará la divinidad.
Por consiguiente
tu enviarás repetidamente a la morada terrenal
por intermedio de tus hijos los Tupá de corazón grande,
aquello que refresca,
para nuestros bien amados hijos,
nuestras bien amadas hijas.

El verdadero Padre Ñamandú, el Primero
estando por hacer descender a la morada terrenal
la ciencia buena para las generaciones
de los que llevan la insigna de la masculinidad,
el emblema de la femenidad,
a Jakaira Ru Ete dijo:
- Bien, en primer lugar,
alojarás en primer lugar en la coronilla
de nuestros hijos y nuestras hijas
la neblina (vivificante).
Cada vez que retorne la primavera
harás circular, por intermedio de tus hijos,
los Jakaira de corazón grande,
la neblina por la morada terrenal.
Únicamente en virtud de ella
podrán nuestros hijos, nuestras hijas prosperar.
- Karaí Ra Ete, tú también harás que las llamas sagradas se alojen
en nuestros amados hijos, en nuestras amadas hijas.
- Por esto, mi hijo Tupá Ru Ete
aquello que yo concebí para refrescamiento (moderación)
haz que se aloje en el centro del corazón
de nuestros hijos.
Únicamente así los numerosos seres
que se erguirán en la morada terrenal,
aunque quieran desviarse del verdadero amor,
vivirán en armonía.
Únicamente mediante aquello que refresca (moderación),
las leyes que pronuncié para regir el amor
no producirán excesivo calor
en nuestros futuros amados hijos,
en nuestras futuras amadas hijas.
Habiendo Ñamandu Ru Ete, el Primero, designados por sus respectvos nombres
a los verdaderos padres de sus futuros hijos,
a los verdaderos padres de las palabras (almas)
de sus futuros hijos,
cada uno de ellos en su respectiva morada (dijo):
- Después de estas cosas,
después de haber hecho que os llaméis por vuestros nombres,
cada uno de vosotros, en vuestras respectivas moradas,
concebiréis las leyes que regirán en la tierra
a los que llevan la insignia de la masculinidad y el emblema de la femenidad.
Después de estas cosas,
inspiró el canto sagrado del hombre
a los verdaderos primeros padres de sus hijos,
inspiró el canto sagrado de la mujer
a las primeras madres de sus hijas,
para que después de esto, en verdad,
prosperaran quienes se erguirían
en gran número en la tierra.



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