jueves

LA LITERATURA DE LOS GUARANÍES


LA CREACIÓN

I

El verdadero Padre Ñamandu, el Primero
habiendo concebido su futura morada terrenal,
de la sabiduría contenida en su propia divinidad,
y en virtud de su sabiduría creadora,
hizo que en la extremidad de su vara fuera engendrándose la tierra.
Creó una palmera eterna en el futuro centro de la tierra;
creó otra en la morada de Karaí (Oriente);
creó una palmera eterna en la morada de Tupá (Poniente);
en el origen de los vientos buenos (N. y N. E.) creó una palmera eterna;
en los orígenes del tiempo espacio primigenio (S), creó una palmera eterna;
cinco palmeras creó;
a las palmeras eternas está asegurada la morada terrenal.

II

Existen siete paraísos;
el firmamento descansa sobre cuatro columnas;
sus columnas son varias insignias.
Al firmamento que se extiende con vientos
lo empujó nuestro Padre, enviándolo a su lugar.
Habiéndole colocado primeramente tres columnas al paraíso,
éste se movía aún;
por este motivo le colocó cuatro columnas de varas-insignias;
sólo después de esto estuvo en su debido lugar,
y ya no se movía más.


III

El primer ser que ensució la morada terrenal fue la víbora
originaria;
no es más que su imagen la que existe ahora en nuestra tierra;
la serpiente originaria genuina está en las afueras del paraíso de nuestro Padre.
El primer ser que cantó en la morada terrenal de nuestro
Primer Padre,
el que por primera vez entonó su lamentación en ella,
fue la "yrypa", la pequeña cigarra colorada.
La cigarra colorada está en las afueras del paraíso de nuestro padre:
es solamente la imagen de ella la que queda en la morada terrenal.
Pues bien, el "y-amaí" es el dueño de las aguas,
el hacedor de las aguas.
El que existe en nuestra tierra ya no es el verdadero:
el verdadero está en las afueras del paraíso de nuestro Padre;
ya no es más que su imagen el que actualmente existe en nuestra tierra.
Cuando nuestro Padre hizo la tierra
he aquí que era todo bosques, dicen que campos no había.
Por este motivo, y para que trabajase en la formación de las praderas,
envió el saltamontes verde.
En donde los saltamontes clavó originariamente su extremidad inferior,
se engendraron matas de pasto:
solamente entonces aparecieron las praderas.
El saltamontes celebró con sus chirridos la aparición de los campos.
El saltamontes originario está en las afueras del paraíso de nuestro Padre:
el que queda ahora no es más que una imagen suya.
En cuanto aparecieron los campos,
la primera en entonar en ellos su canto,
la primera en celebrar su aparición,
fue la perdiz colorada.
La perdiz colorada que por primera vez entonó sus cantos en las praderas
está ahora en las afueras del paraíso de nuestro Padre: la que existe en la morada terrenal no es más que su imagen.
El primero en remover la tierra en la morada terrenal
de nuestro Padre, fue el armadillo.
Ya no es el verdadero armadillo el que existe hasta el presente en nuestra tierra.
éste ya no es más que su simple imagen.
La dueña de las tinieblas es la Lechuza.
Nuestro Padre el Sol es dueño del amanecer.

Publicar un comentario
 
Elegant de BlogMundi