martes

LEYENDA DE JAMAICA

EL VIAJE DE LOS CARIBES

Cuando el Gran Anciano Kabo Tano creó a los Caribes, quiso tenerlos cerca, por eso los instaló en un objeto celeste que en aquel entonces giraba alrededor de la luna y estaba a poca distancia de su reino.
Los caribes vivían felices en ese pequeño mundo formado por una sabana cubierta de suave pasto. Cuando tenían hambre, tomaban un poco de arcilla, le daban forma y el Gran Anciano la convertía en alimento.
Nada perturbaba su tranquilidad, hasta que un día miraron a su alrededor y entonces descubrieron un cielo lleno de estrellas luminosas. Sólo algo desentonaba con tanta belleza, un globo gris y opaco que giraba triste por el firmamento. Los caribes lo llamaron tierra y sintieron deseos de embellecerlo. Después de mucho hablar y discutir, pidieron a Kabo Tano que los ayudara a viajar hacia aquél mundo, que a pesar de ser tan oscuro los atraía por el misterio.
El Gran Anciano les envió carruajes hechos de nubes, y les advirtió que era muy difícil volver desde allí, pero los caribes tenían sed de aventuras y sin pensarlo salieron rumbo a la tierra.
Cuando llegaron, les sorprendió ver que estaba cubierta por un gran velo gris; y enseguida pusieron mano a la obra,comenzaron a enrollarlo y...maravillados vieron aparecer flores, puestas de sol y el mar tan azul.
Cuando todos los colores de la Tierra estuvieron visibles, los caribes quisieron volver a su mundo pero no encontraron sus carruajes. Las nubes se habían disuelto y de pronto recordaron la advertencia de Kabo Tano: ya no podían volver.
Durante tres días y tres noches llamaron al Gran Anciano pero no recibieron respuesta; entonces desesperados comenzaron a llorar como niños.
-Caribes, basta de llorar! -exclamó una voz -. Kabo Tano no contesta a nuestros ruegos porque quiere que nos quedemos aquí y encontraremos la manera de vivir por nuestros medios.
Era el joven Kikshi quien hablaba dándoles ánimo. Los llantos se aplacaron, mientras seguía diciendo:
-Busquemos un lugar parecido a nuestra sabana allá arriba.
Aunque no nos hable, Kabo Tano nos protegerá.
Llenos de una nueva esperanza, los caribes comenzaron la búsqueda. En su recorrido encontraron frutas comestibles, después animales que los siguieron y un día se extendió delante de ellos una hermosa sabana, cubierta de suave pasto.
Habían llegado al centro de la Isla de Jamaica, felices se instalaron allí y cuidaron de ese pedazo de tierra para que cada día fuera más hermoso.

FIN

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